Playlist

Antony and the Johnsons - The Crying Light (Secretly Canadian, 2009)
- Epilepsy Is Dancing
- Kiss My Name
- Another World
- Her Eyes Are Underneath the Ground

Balún - Something Comes Our Way (Brilliante, 2006)
- A Surprise
- Be Careful When You Walk
- People

ANTONY AND THE JOHNSONS - THE CRYING LIGHT (Secretly Canadian)

Nada parece mudar el modus operandi de Antony Hegarty. Y es que este andrógino personaje sigue prevaleciendo su sello de canciones de autoría torturada a través de una disciplina casi castrense. Tras un incesante listón de colaboraciones, el neoyorquino de adopción acaba con un silencio discográfico de cuatro años lanzando The Crying Light, una gema introspectiva bañada en primorosos arreglos de cuerda y marcadas parafernalias vocales. Extractos de ‘Epilepsy Is Dancing’ o ‘Another World’ afirman un hecho tangible: la solvencia y progresión de la carrera de Antony and the Johnsons (obtenida en canales masivos a partir de I Am a Bird Now) no ha limitado la fragilidad de sus composiciones, las cuales prosiguen con la discursiva ambigua (demasiado autobiográfica por instantes), el sufrido fondo y ese registro intransferible con alma de cabaret que moldea el particular estilo de Hegarty. Una excelente secuela para mantener la exquisita clase en márgenes de avanzada.
Francisco Reinoso


Publicado en Extravaganza! #64, Marzo de 2009

BALÚN - SOMETHING COMES OUR WAY (Brilliante)

Cuando uno busca experimentar en el catálogo del sello accidental o intenta paladear nuevos beats junto al trabajo de Four Tet se encuentra definitivamente con universos paralelos. Máquinas, teclados y perillas que cobran vida incluso cuando el silencio se apodera de ellas. En este mundo, y no lejos del nuestro, vive Balún. Un trío de Puerto Rico que parece la banda sonora de una tarde especial. Andes Fontanez, Angelina Negrón y José Olivares parecen suspenderse en el aire y desaparecer cuando sus sintetizadores, sus pianos, sus violines, sus acordes en general se transforman en Something Comes Our Way, un bello disco que el sello Brilliante puso en la calle hace algunos meses. Un grato experimento.

Desde su portada (dibujos y bosquejos con aroma infantil), a sus complejos arreglos, lo que Balún logra es placidez. Sin hacer de su fórmula un trago amargo, la experiencia de su electrónica (horizontal, lúdica y experimental) es amable. En ella conviven, como si de una vieja cajita musical se tratara, un glitchcore agridulce y una infinidad de clicks que generan atmósferas perfectas para un cuento infantil. Los islandeses Múm lograron llevar a las grandes audiencias este tipo de historias musicalizadas. Esa constante indietrónica que aquí se factura con menos fronteras. Balún no pretende canciones sino sensaciones. Sabores que se sobreponen como ecos, capas, y que no necesitan refugio en el pop (ojo con el tema 12), sino más bien quedarse descansando cómodamente en lo etéreo, en busca siempre de alguna forma terrenal. Aunque su universo sea otro.
Fernando Mujica M.


Publicado en Extravaganza! #56, Mayo de 2008

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