The Black Keys - Brothers (Nonesuch, 2010)
- Everlasting Light
- Tighten Up
- Howlin' for You
- The Only One
Beady Eye - Different Gear, Still Speeding (Beady Eye, 2011)
- Kill for a Dream
- Millionaire
- The Roller
- Wind Up Dream
THE BLACK KEYS - BROTHERS (Nonesuch)
Cualquier grupo que tenga una fórmula exitosa repetiría el ejercicio para no fracasar, pero Black Keys se sale del molde del rock purista, entregando en Brothers una placa llena de texturas, impregnada con aires retro. El dúo se pasea por el blues y el soul sin ningún temor, abriendo esta obra de amor y desamor con el tema ‘Everlasting Light’. Pero es el triunvirato conformado por ‘The Only One’, ‘Too Afraid to Love’ y ‘Ten Cent Pistol’ el que conmueve tremendamente gracias a una atmósfera impregnada de melancolía, que -atizada por guitarras serpenteantes y una percusión que hipnotiza- hace pensar en días grises. Éste es un disco lleno de valor, en el que la banda sale muy bien parada de este atrevimiento. Nos encontramos con un álbum invernal, para escuchar en pareja o solo, recordando a quien ya no está.
Andrés Venegas
Publicado en Extravaganza! #77, Julio de 2010
BEADY EYE - DIFFERENT GEAR, STILL SPEEDING (Beady Eye)
Se acabó el tiempo de las bravatas y las declaraciones ególatras. Después de que Liam Gallaguer predijera un disco mejor que todo lo hecho por Oasis, sólo quedaba -intentando ignorar la vehemente verborrea de quien busca titulares- dejar que la música se defendiera sola. ¿El resultado? Un primer álbum que a ratos parece un intento de continuar ese proyecto y ese espíritu previos. En ocasiones con resultados brillantes -el hit absoluto que es ‘Four Letter Word’-; en otras, sonando como una copia barata -‘Millionaire’-. Lo interesante viene cuando Archer, Bell y Gallaguer realmente se prueban otras ropas, como el rocanrol de ‘Bring the Light’, el pop amable de ‘For Anyone’ o la sicodelia acústica de la gloriosa ‘The Morning Son’. La misma que cierra Different Gear, Still Speeding, el comienzo de una historia que vale la pena seguir. Aunque, como profeta, Liam se muere de hambre.
Sebastián Amado C.




